Sigue estos diez consejos sobre la lactancia para que tengas un pequeño punto de partida sobre el tema.
Ya sea que estés embarazada o ya tengas a tu bebé, si tienes un problema con tu lactancia y quieres amamantar, busca ayuda especializada, infórmate oportunamente, que un especialista te dé las herramientas emocionales para lidiar con las dificultades y verás como amamantar sin estrés, sin agobios y con bebés creciendo sanos sí es posible. Aun así, a continuación podrás ver el decálogo personal de Nicole Anidjar para que tomes un primer contacto con la lactancia:
- Debes informarte con anticipación y tener a la mano a una especialista en lactancia materna que te apoye en caso de necesitarlo.
- La lactancia no debe doler (espero que la letra en negrita exprese la importancia de este punto). Las grietas no son normales. Si te duele, llama a una especialista.
- Evita dar biberones o chupetes por lo menos en el primer mes (si necesitas complementar, no son necesarios los biberones, pero igualmente, llama a una especialista en lactancia).
- No uses jamás el extractor para medir tu leche (porque no funciona así).
- Entiende que la lactancia es a libre demanda, sin horarios ni tiempos (y, si ves que la “demanda” es excesiva, puede que haya un problema, por lo que debes contactar a una especialista).
- La lactancia no es lineal: tiene picos (brotes de crecimiento) en los cuales el bebé demanda más, luego “se regula”. Es normal y no es necesario dar leche adicional.
- Los médicos y demás sanitarios, en líneas generales, no están ni preparados ni actualizados para ayudarte. Sé muy juiciosa con las recomendaciones que recibas.
- Ninguna leche es de mala calidad ni “cae mal a los bebés”. No existe tal cosa como intolerancia a la leche materna ni que el bebé sea alérgico a la leche de su madre.
- Entre el 95 y 98% de las mujeres puede, físicamente, amamantar y las que (físicamente) no pueden es porque tienen una condición médica de base, diagnosticada y comprobada que interfiere con su capacidad de dar el pecho.
- Si bien casi todas las mujeres tenemos una fisiología que permite la lactancia, la mayoría no están preparadas emocionalmente para el reto.

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