La nutrición de los niños siempre ha sido un tema a debate y reflexión entre los padres y madres. La eterna duda de lactancia materna o biberón asalta cada día la crianza de nuestro bebé.

Si acabas de ser mamá, sobre todo por primera vez, es más que probable que hayas escuchado infinitud de consejos sobre cómo cuidar a tu bebé. Apoyándote en las experiencias de otros progenitores más experimentados, te adentras en la gran aventura que supone criar a un niño. Una de las cosas que siempre es objeto de discordia es la alimentación de nuestro bebé. La primera lucha eterna que nos encontraremos es lactancia o biberón.

Lactancia o biberón

Siempre escucharemos comentarios y opiniones de un lado y del otro defendiendo cuál de las dos opciones es mejor. Es una de las decisiones más trascendentales que tendremos que tomar en cuanto a la crianza de nuestro bebé. Ésta dependerá de diferentes factores como, por ejemplo: necesidades de la mamá, del niño, circunstancias externas como vida laboral, etc.

Basándonos en los requisitos alimenticios del niño y en lo que dicen los expertos como la Organización Mundial de la Salud, la Academia Americana de Pediatría, la Asociación Española de Pediatría y algunas más, la respuesta es que la leche materna es el único alimento y fuente nutricional principal de los bebés hasta que cumplen un año.

La leche artificial es, obviamente, aceptable para consumir pero la materna es la que deben recibir. Una mujer que decide no amamantar a su niño no es «mala madre» ni mucho menos. Lo mismo ocurre con las que deciden sí darle el pecho. Pero, ¿y aquellas que no pueden?

El 95% de las madres sí que tienen las capacidades físicas para amamantar y sus bebés para recibir la leche, pero no todas tienen las aptitudes emocionales para ello. Por ejemplo, confiar en su propio cuerpo, ser conscientes de que no podrá mantener sus niveles sociales y laborales intactos, etc. Una lactancia no fracasa porque haya una leche de mala calidad o porque el bebé demande mucha leche, sino porque ellas no están completamente preparadas para lo que supone la lactancia.

Consejos

Es importante no dejarnos llevar por ideas o afirmaciones sin ningún tipo de fundamento científico. Los comentarios equivocados lo único que provocan es que tomemos decisiones a matacaballo y equivocadas. Nicole Anidjar en su ‘GuíaBurros: El primer año de mi bebé’ aconseja que:

  • Informarse con anticipación: apoyarnos en un especialista nos ayudurá en caso de necesitarlo.
  • La lactancia no debe de leer: si es así, hemos de ponernos en contacto con un especialista.
  • Evitar dar biberones o chupetes: al menos, en el primer mes.
  • No usar nunca el extractor: para medir nuestra leche porque no funciona así.
  • La lactancia es a libre demanda: sin horarios ni tiempos. Si es excesiva, hemos de ponernos en contacto con un especialista.
  • La lactancia no es lineal: tiene picos, es decir, el bebé demandará más en unas ocasiones, luego se regulará, etc.
  • Los médicos y demás sanitarios no están preparados ni actualizados para consejarte: hay que ser juiciosas con los comentarios que recibimos.
  • Ninguna leche es de mala calidad: no existe la intolerancia a la leche materna.
  • Entre el 95 y 98% de las mujeres puede amamantar: es decir, tiene las capacidades físicas para dar el pecho pero puede que no las emocionales.